martes, 4 de octubre de 2016

Aunque intentes huir...

Siempre he sentido una enorme simpatía con la gente hija de puta. Quizá me he dado cuenta de que son más sinceras que la mayoría de la gente, pienso que en el fondo, en realidad casi todos somos eso, hijos de puta, egoístas, mentirosos, humanos, tal cual.

Se tiene tanto miedo de conocer a fondo a las personas, y a la vez tanto miedo cuando no las conoces... que a veces, es preferible que te proporcionen el golpe directo a la cara, para poderlo esquivar, o incluso devolverlo, no como aquellos cobardes que te golpean por la espalda y salen corriendo. Me gusta la actitud seca de las personas, me agrada la gente sincera que expresa sus molestias y hostilidad sin miedo a ser juzgados, son las personas ideales para ser mis amigos, ellos siempre me recalcarán si estoy haciendo alguna estupidez, por si no me he dado cuenta lo suficiente.

¿Y el amor? Lo mismo. Me encantan las hijas de puta. Los que se ríen de mi pésimo y pesado humor, los que entienden mi repugnancia hacia la gran mayoría de la sociedad, aquellas que impactan con su presencia y logros, que consiguieron escalando entre varias cabezas de cuerpos derribados, sin importar lastimar un poco, con tal de estar arriba. Me gusta la gente altanera, sabia, superior.

Luego recuerdo, que así como son a veces de insensibles y egoístas, a veces olvido que solo algo verdaderamente fuerte puede pararlos o cambiarlos, a veces no estoy seguro de ser yo ese algo, quizá solo soy un juego más, un entretenimiento más, un experimento más. Tal vez olvido que son hijos de puta, y que muy probablemente, lo serán también conmigo.

Sigo siendo yo el hombre complejo. El enigma. Extraño y alocado. Amoroso y cruel, desastre, torbellino. Sé que tal vez jamás lo cambiaré. El mismo paranoico, con el ego en las nubes, mi esquizofrenia, mis secretos, mi basura. Mis flores. Mi amor. Tengo tanto amor.. o a veces eso parece.

De momento, de nuevo se apodera de mí y me hace sentir inhumano, como un animal, como un demonio, tal vez no es amor, quizá no soy capaz de sentirlo, solo tengo obsesión, paranoia, ego. Obsesión. Los locos como yo amamos con locura, amamos la locura. No puedo vivir sin llevar cualquier emoción al extremo. No soy una criatura extraña, soy una persona, tengo sentimientos, lo sé, pues creo que muy en el fondo, tengo tanto miedo a veces, de estar solo. Solo,despiertan mis monstruos, porque puedo ser quien en verdad soy, sin miedo a nada, sin que nadie me detenga, y lo que soy, es un monstruo. Irracional, depresivo, solitario, venenoso, tóxico, enfermo.

Sopórtame. Mi madre es el único ser que me conoce. Me teme, y me ama a la vez.
A veces quisiera que alguien, mi pareja, me amara, me adorara, me quisiera sobre todas las cosas, a pesar de verme enloquecer, que no se asuste. No tengo control en mí.
Tengo la asquerosa necesidad de sentirme importante y de hacer mi mundo a mi modo, controlar todo, la necesidad de probar lealtad, de ser más necio que cualquier hombre, de ser intenso, duro, frío e hiriente.

No entiendo qué es lo que quiero, ni como quiero que me quieran. Estoy harto de que la psicosis se apodere de mí.
¿Que hay cambios? Claro que los hay. Nunca se lo he dicho a ella, ojalá valorara mi esfuerzo, ella cree que estoy loco; ¿qué diría si supiera que hace apenas unos años no podía frenar la psicosis hasta que alguien saliera herido? ¿Hasta no ver dolor y sangre? Me quiere. Dice que soy la persona más insoportable y terca que ha conocido. Me contengo, aprieto la mandíbula, miro hacia la nada y me pongo rojo. Mis ojos brillan por la furia, mi cara tiembla, jadeo de enojo. Parece que algo va a pasarme o algo voy a hacer. Ella empieza a confundirse y a decir que mi gesto le asusta y que debería calmarme, trata de acercarse y noto que tiene miedo, cree que quizá le pegue o explote, pero no paso. Me estoy conteniendo. Por eso tiemblo. Las voces de mi cabeza empiezan a ser inquietantes, cierro mis ojos. Esta vez no quiero rascarme el brazo desesperadamente como a veces suelo hacer. ¿Acaba de decirme que soy la persona más insoportable que conoce? Eso me impidió escuchar lo que dijo después, que además de ser la persona más insoportable, era la que más adoraba y con quien más quería estar. Dice que tiene un conflicto conmigo. Que sabe que tengo serios problemas, que sabe que le están afectando a ella, pero que me ama, que no puede vivir sin mí y que no se rendirá. Vamos a terapia juntos.

Mi madre es la única persona que casi sabe lidiar conmigo, (quizá no le queda de otra), pero yo no sé que me pasa ni quién soy. No comprendo mi manera de ser y aunque lo intente, no puedo controlarlo, mucho menos ocultarlo, soy así. No quisiera decirle a nadie que si se asustan con lo que ven, en verdad no quisieran enterarse de la peor parte. Me da miedo ser tan perro y toparme con alguien aún más enfermo que yo. Ella dice que me va a ayudar, que se asesorará para poderme entender.
Yo tengo miedo. No puedo vivir sin joderme la vida, no puedo vivir en pareja, no puedo expresar mis sentimientos, no me esfuerzo casi nada para retener a nadie ni ser mejor persona. Nunca seré perfecto. No soy normal Siempre seré un monstruo.

viernes, 13 de mayo de 2016

Ser alguien tan extraña en este mundo no debe ser nada fácil. Cada mañana veo como se compone cada músculo de su cuerpo, cómo se encogen. Cómo dobla cada esquina de su piel, con extrema delicadeza. Estar hecha de poesía no debe ser nada fácil. Por eso, asumo, trata de cuidarse. De no perderse. Para no olvidar quién es, quién fue y qué vino a hacer acá. Aunque ni ella esté muy segura de saberlo. Ser alguien tan extraña en este mundo no debe ser nada fácil. A mí de sólo pensarlo me tiembla el corazón.
A veces se le olvida lo de no despertarse sólo porque el sol haya salido. Pero nadie nace increíble. Sólo nacemos lindos o feos. Y eso ya es un montón. No creo que sea una casualidad que sea como es. No cualquiera sueña con vivir. Ni respira tan acompasado a mi lado. Ni cuenta sencillo lo más complicado. No cualquiera se toma tan en serio sus posturas.
Y me gusta. Me encanta. Me encanta porque habla muy rápido. Come muy rápido. Se ríe todo el tiempo y me abraza. Me encanta porque está llena de heridas que deseo curar. Me encanta porque me habla de lo que fue y de lo que nunca sería. Porque no se queda quieta. Porque no deja de tomar café. Porque graba a fuego sus gestos sobre los míos. Porque le gustan los tatuajes. Porque lee. Porque inunda mi ropa de su perfume. Me encanta porque puedo esconderme en ella, dentro de ella. Porque siempre parece un corazón tranquilo. Porque me da los besos más largos y más tiernos del mundo. Me encanta porque cada día me gusta un poco más. Porque escribe acerca de mis huesos, de mis costillas, de mis clavículas. Porque siempre se peina diferente. Porque sabe de proteínas, y aunque todavía no entienda muy bien por qué, a ella le gusto yo.
Me encanta porque puedo ponerle hoy a mi vida su nombre. Y lo reconozco.
Y tal vez esté siendo pretencioso. Pero creo que te estoy amando ahora mejor que nunca. Y siento que te voy a amar siempre, a pesar de tus días tristes. A pesar de tus días fríos. Siento que te voy a amar suave y también libre. Que te voy a amar tanto como alguien que nunca se sintió solo estando a solas contigo. Con la sinceridad de tu mirada, de tu cuerpo, de tus manos. Siento que te voy a amar más, mucho más de lo que ya lo hago. Pero aún así te lo digo: te amo.