viernes, 13 de mayo de 2016

Ser alguien tan extraña en este mundo no debe ser nada fácil. Cada mañana veo como se compone cada músculo de su cuerpo, cómo se encogen. Cómo dobla cada esquina de su piel, con extrema delicadeza. Estar hecha de poesía no debe ser nada fácil. Por eso, asumo, trata de cuidarse. De no perderse. Para no olvidar quién es, quién fue y qué vino a hacer acá. Aunque ni ella esté muy segura de saberlo. Ser alguien tan extraña en este mundo no debe ser nada fácil. A mí de sólo pensarlo me tiembla el corazón.
A veces se le olvida lo de no despertarse sólo porque el sol haya salido. Pero nadie nace increíble. Sólo nacemos lindos o feos. Y eso ya es un montón. No creo que sea una casualidad que sea como es. No cualquiera sueña con vivir. Ni respira tan acompasado a mi lado. Ni cuenta sencillo lo más complicado. No cualquiera se toma tan en serio sus posturas.
Y me gusta. Me encanta. Me encanta porque habla muy rápido. Come muy rápido. Se ríe todo el tiempo y me abraza. Me encanta porque está llena de heridas que deseo curar. Me encanta porque me habla de lo que fue y de lo que nunca sería. Porque no se queda quieta. Porque no deja de tomar café. Porque graba a fuego sus gestos sobre los míos. Porque le gustan los tatuajes. Porque lee. Porque inunda mi ropa de su perfume. Me encanta porque puedo esconderme en ella, dentro de ella. Porque siempre parece un corazón tranquilo. Porque me da los besos más largos y más tiernos del mundo. Me encanta porque cada día me gusta un poco más. Porque escribe acerca de mis huesos, de mis costillas, de mis clavículas. Porque siempre se peina diferente. Porque sabe de proteínas, y aunque todavía no entienda muy bien por qué, a ella le gusto yo.
Me encanta porque puedo ponerle hoy a mi vida su nombre. Y lo reconozco.
Y tal vez esté siendo pretencioso. Pero creo que te estoy amando ahora mejor que nunca. Y siento que te voy a amar siempre, a pesar de tus días tristes. A pesar de tus días fríos. Siento que te voy a amar suave y también libre. Que te voy a amar tanto como alguien que nunca se sintió solo estando a solas contigo. Con la sinceridad de tu mirada, de tu cuerpo, de tus manos. Siento que te voy a amar más, mucho más de lo que ya lo hago. Pero aún así te lo digo: te amo.