sábado, 12 de septiembre de 2015

Gustarle a la mujer perfecta


¿Cómo gustarte si rechazas el viento que sopla tu cabello en algunos otoños viejos? La perfección es tan imperfecta como tu sonrisa, pero eso es lo que más le gusta a los hombres. Ese tarareo a media nota que baja dentro del cilindro del quizá. No se que hacer para pensar para llamar tu atención más que leer mil libros y contarte lo más interesante de cada uno de ellos para no aburrirte en una conversación. Tal vez pueda hacerlo diciendo alguna estupidez que te haga reír, pero con temor a que me taches de tonto y me ahogues con el hilo rojo que me ahorca debajo de esas uñas afiliadas y hermosas.

No se si es tu aroma natural o es el eco de un suspiro el que puedo olfatear cada que me gritas. Pero, tal vez siendo tan imperfecto como soy, pueda llamar tu atención. Siempre y cuando pueda entonar las notas perfectas en tu piel.

Nada

Ella me preguntó ¿Qué pasa por tu cabeza en este momento?, el tiempo para mi se detuvo. ¿Qué iba a responder yo ahora? ¿Cómo decirle que ella era todo lo que había en mi cabeza ahora? ¿Cómo explicarle mi odio al destino por no haberla puesto antes ante mis ojos?
¿Cómo decirle que la quería sólo para mi?
No hubo palabras, sólo un silencio inmenso y un lapidario "Nada"

domingo, 21 de junio de 2015

¿Quien soy?

Soy la energía que arrastra un par de zapatillas sobre la acera, soy la mirada extraviada nacida del misterio que admira a cada instante la más increíble obra de arte en el museo de la vida; el cielo.

Soy la neblina en mi mente.
Soy el cielo que llueve gotas de emociones.
Soy el demonio de mi propio infierno.
Soy el demonio de tu boca caliente.

Soy el humo del cigarrillo exhalado de una boca loca, soy la observación de una nube blanca de humo que se forma cuando sale de tu boca, soy la misma nube que se forma en mi cabeza y funde todo.
Soy la inspiración que florece del momento más insípido.
Soy la poesía haciendo tacto con tu boca.
Soy una historia triste que se está contando en otro mundo.
Soy la metáfora que te toca.
Soy el orden que toman las cosas cuándo redacto trocitos de vida, soy los pensamientos que fluyen dentro de mi cabeza y soy las manos que transcriben emociones en pedazos de papel. Soy la locura que no tiene cura que me salva de ser igual que todos los días, soy la misma de ayer y soy la diferencia del otro día. 
Soy tranquilidad y soy huracán de emociones.
Soy el grito que estalla en el silencio.
Soy la prosa narrativa mal redactada de mi vida.
Soy un cuerpo vacío con una mente a tope.
Soy dios, pues no puedo convertir el agua en vino pero puedo convertir mis monstruos en escritos. Soy el límite de esta psicosis que enferma mi cabeza, soy el umbral del último paso al vacío. Todos los días soy lo primero que se me ocurre ser, porqué lo único que importa es existir en esta línea de tiempo sin retorno. Me he convertido en el tiempo que me hace existir, en el escalofriante beso que le di a la muerte que me hizo sentir el único sentido. SER. EXISTIR.
Soy la risa descontrolada y el llanto frenético.
Soy el “¿qué importa si lo hago al mismo tiempo?”
Soy la expresión en su máximo punto de euforia.
Soy disforia desbordándose en existencialismos.
Soy la felicidad y tristeza al mismo tiempo.
Porqué soy la pasión por desear dos cosas que se excluyen mutuamente.
Soy las emociones intensas que queman debajo de la piel.
Soy el dolor de la herida que te hace sentir real.
Soy la flor que se marchito, la esencia que se apagó. La luz que renació de un nuevo resplandor. Soy el intento fallido de salvar mi alma. Soy el incómodo silencio entre dos personas que se tienen frente a frente. Fui, soy y seré todo lo que aún pueda soñar cuando cierre los ojos y cuando de los sueños despierte.
Porqué soy la fantasía hecha realidad.
Soy la unidad de todas las cosas.
Soy todo lo que soy porque soy infinito.

lunes, 18 de mayo de 2015

Estrella

El resplandor de la Estrella Polar penetra por la ventana norte de mi cámara. Allí brilla durante todas las horas espantosas de negrura. Y durante el otoño, cuando los vientos del norte gimen y maldicen, y los árboles del pantano, con las hojas rojizas, susurran cosas en las primeras horas de la madrugada bajo la luna menguante y cornuda, me siento junto a la ventana y contemplo esa estrella. En lo alto tiembla reluciente Casiopea, hora tras hora, mientras la Osa Mayor se eleva pesadamente por detrás de esos árboles empapados de vapor que el viento de la noche balancea. Antes de romper el día, Arcturus parpadea rojozo por encima del cementerio de la loma, y la Cabellera de Berenice resplandece espectral allá, en el oriente misterioso; pero la Estrella Polar sigue mirando con recelo, fija en el mismo punto de la negra bóveda, parpadeando espantosamente como un ojo insensato y vigilante que pugna por transmitir algún extraño mensaje, aunque no recuerda nada, salvo que un día tuvo un mensaje que transmitir. Sin embargo, cuando el cielo se nubla, consigo conciliar el sueño.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Crudo "amor"

Acoge mi ego.
Tal vez no te amaba, tal vez solo amaba la forma en la que parecías amarme.
Me enamoré de la sensación de sentirme menester de un corazón latiente, como el mío lo es.
Quizá solo quería sentir lo que es el amor propio, experimentándolo en tu carne. 
Necesitaba acoger mi cuerpo entre otros brazos que no iban a dejarme ir.
Necesitaba simplemente ser querido como yo nunca me quise. 
Como quizá nunca llegue a quererme. 

No te necesito a ti, necesito lo que sientes.
Quiero que me sientas, cuando no lo hagas, ¿qué podré querer de ti?
Si eres tú o no eres tú, quiero que me necesiten.
Quiero sentir el cariño pulcro que solo quiere verme sonreír, no como yo, que si alguna vez me quise, nunca fue en su totalidad.
Quisiera quererme con un cariño dominante, de esos que acarician el alma, quererme para ya no necesitar que me quiera nadie más
¿Cómo creerte maravilloso si nadie te demuestra que lo eres?
Quiero ser solo yo y para mi, siempre suficiente.
Pero ni si quiera podría experimentar pasión solo con mis propias manos.

Déjame, no me dejes nunca, pero siempre súfreme. 
Siempre recuérdame.
Quiero que te desmorones cuando pronuncies mi nombre.
Cada momento donde me extrañes, va a alimentarme.
No me dejes morir de hambre, porque podría ser literal.

Voy a transmitir lo que tengo maravilloso con cada roce con sus pieles.
Quiero quedarme grabado en sus mentes.
En la tuya, no quiero desaparecer jamás.
No quiero ser superado por nadie, nunca.
No me dejes morir de hambre,
Nunca dejes morir a tu chico narcisista,
Necesita recordar por qué lo aman, para poder amarse a sí mismo. 

jueves, 8 de enero de 2015

Ebriedad

Tienes un tornillo totalmente zafado. Uno, quizá varios, no sé cuántos deban tenerse.
Tu cara, normal, como todos los rostros, quizá más bonito que algunos y menos agraciado que otros tantos. Un hombre normal, promedio. Al menos por fuera. ¿Qué estoy diciendo? No conozco los demás interiores, no sé qué tan realmente diferente puedo estar.
No sé si te conozco. Creo que no eres como pienso. Eres peor. Y mejor al mismo tiempo.
Que aborrecible es el mundo en el que estoy parado, que estúpido parece todo a mi alrededor, qué estúpido soy también, ¡cuánto odio este mundo!
Me siento solo, pero nadie es buena compañía.
Me siento triste, pero nadie me hace feliz.
Me siento tonto, pero nadie me impresiona.
Me siento enamorado, pero no amo a nadie.
Egoísta, como todos, tan egoísta como toda persona, sería muy feliz si no mirara la clase de porquería que en realidad soy, y peor aún, si no pudiera ver tampoco toda esta porquería de mundo en la que me encuentro viviendo. Puedo ver las escorias disfrazadas, se ven mejor, pero no dejo de saber que es eso, disfraces, abajo hay mierda, y lo sé, lo saben todos, odio no poder hacer más que aceptarlo, no puedo auto engañarme.
Se me acabó la paciencia para querer lo que no me quiere.
Se me acabó la paciencia para creer en lo que no existe.
Siempre me gustó beber. Me hace dejar de pensar demasiado y ser un monstruo guiado simplemente por mis impulsos más ocultos. Me gusta todo lo que hace que me pierda en mi mente, un sitio que últimamente me gusta más que lo que hay por fuera, lo único malo que tiene mi mente, estar demasiado contaminado con lo que respiro en mi entorno.
¿Motivos para vivir?
El amor... ¿qué podría decir de esto? La mayor satisfacción del amor es que te amen. Lo que me mantiene vivo, es que me necesiten, que me extrañen, ser la razón de alguien, ser la perfección para alguien. Pero yo no siento nada, y lloro, me desespero y sufro, porque odio, odio y detesto cuando alguien que me quiere deja de hacerlo, no sucede aún, pero no quiero que nadie me supere. Quiero extender mi vida y que viva mi fuego como una llama incandescente en el corazón de mucha gente. Eso es lo que le da vida a mi vida. Quiero que me amen porque yo no siempre quiero amarme. Narcisista, solo soy narcisista y no soporto no ser importante, aunque si tan solo pudiera ser todo al menos para mí mismo, ¡al diablo todos! Me quedo solo, moriría en una maldita cueva, sin nadie que me lleve ni una flor. Solo puedo llamarle amor a aquel sentimiento que se da porque si, inevitable, ese que se le tiene a contadas personas, quizá en las familias, aunque no en todas. Los padres muchas veces son los únicos que llegan a experimentar lo que realmente es el amor. Pero el mundo se vuelve una mierda cuando sabes que a veces, ni si quiera estos seres, los padres, pueden ser capaces de sentirlo. El mundo apesta.
¿Motivos para vivir?
¿Dios? ¿Qué es eso? Siempre he creído, que el universo es demasiado y terriblemente grande como para que su origen y sentido sea una explicación tan estúpida y simple como un simple sujeto que se encarga de todo. ¿De verdad vivo entre tanta gente extremadamente imbécil, que es incapaz de darse cuenta en que creen en una tontería y se cierran las puertas para conocer más? Se lavan su propio cerebro con cosas demasiado incoherentes e ilógicas, que simplemente son eufemismos para no herirse su mayor cualidad humana: Los sentimientos. Lo que nos hace humanos, es sentir. Los humanos somos emociones e intelecto. Pero si el intelecto sobrepasa las emociones, es aún más poderoso, porque las mata por completo, y te quedas así, muerto, como una máquina pesimista, duro como roca. El intelecto trabaja poco a poco, hasta demostrarte que los sentimientos no existen, no son reales, tú los creaste. Todo es más frío y simple de lo que crees.
¿Motivos para vivir?
Ninguno, vas a morir y ni si quiera sabes a donde irás.