Acoge mi ego.
Tal vez no te amaba, tal vez solo amaba la forma en la que parecías amarme.
Me enamoré de la sensación de sentirme menester de un corazón latiente, como el mío lo es.
Quizá solo quería sentir lo que es el amor propio, experimentándolo en tu carne.
Necesitaba acoger mi cuerpo entre otros brazos que no iban a dejarme ir.
Necesitaba simplemente ser querido como yo nunca me quise.
Como quizá nunca llegue a quererme.
No te necesito a ti, necesito lo que sientes.
Quiero que me sientas, cuando no lo hagas, ¿qué podré querer de ti?
Si eres tú o no eres tú, quiero que me necesiten.
Quiero sentir el cariño pulcro que solo quiere verme sonreír, no como yo, que si alguna vez me quise, nunca fue en su totalidad.
Quisiera quererme con un cariño dominante, de esos que acarician el alma, quererme para ya no necesitar que me quiera nadie más
¿Cómo creerte maravilloso si nadie te demuestra que lo eres?
Quiero ser solo yo y para mi, siempre suficiente.
Pero ni si quiera podría experimentar pasión solo con mis propias manos.
Déjame, no me dejes nunca, pero siempre súfreme.
Siempre recuérdame.
Quiero que te desmorones cuando pronuncies mi nombre.
Cada momento donde me extrañes, va a alimentarme.
No me dejes morir de hambre, porque podría ser literal.
Voy a transmitir lo que tengo maravilloso con cada roce con sus pieles.
Quiero quedarme grabado en sus mentes.
En la tuya, no quiero desaparecer jamás.
No quiero ser superado por nadie, nunca.
No me dejes morir de hambre,
Nunca dejes morir a tu chico narcisista,
Necesita recordar por qué lo aman, para poder amarse a sí mismo.
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