De vez en cuando me harto de estar siempre girando en la oscuridad de mi cabeza. A veces siento que tanta ansiedad acumulada la hará estallar. No me gusta. Pero si sucediera quizá sería un alivio. No me gusta escuchar lo que pienso. Mucho menos cuando lo que pienso es verdad. Mucho menos cuando lo dice la voz interior que tanto me odia. Me tiene tan hostigado. Me atormento por cosas que no existen. Sería casi igual que ilusionarme, sería casi igual que vivir de esperanzas: eso es estar en paz por cosas que tampoco existen. Que aún no suceden. Mirar hacia adelante es pesado. Es un camino lleno de infortunio, para llegar a una meta feliz.Es perder la vida siendo infeliz, irónicamente con el afán de ser feliz. ¿Por qué para lograr algo que quiero tengo que hacer cosas que no me gustan, aún con el riesgo de que quizá nunca lo consiga? No me caigo bien, soy una persona que se incomoda a si mismo en ocasiones. A veces me gusta como eres, Aldwerick. A veces me gusta lo que haces cuando eres. Pero por eso mismo me caes tan mal, por eso mismo a veces quiero que te mueras. Porque no eres lo suficientemente estupendo para que yo te ame. No eres lo suficientemente formidable para perdonarte la vida. Y sin embargo ni si quiera puedo suicidarme. Porque quiero a la vida sin que lo merezca.Me odio y me amo. Me odio tanto que no me tolero, me aborrezco tanto que me pesa tener que soportarme tanto tiempo, y a veces sin nadie más, a veces solo me escucho a mi mismo, y a medida de que paso tiempo conmigo, más me odio y más quisiera arrancarme la vida. Me amo tanto que soy la única persona con la que quiero estar siempre, porque no me queda otro remedio y porque no tolero que los demás no se acoplen a mi personalidad, que tanto odio, ¿para qué entonces quiero estar rodeada de gente como yo? ¿Para qué quieres, estar entre personas que odias? No me gusta estar solo y me aflijo, no me gusta estar solo porque siempre hay una parte de mí que solo quiere destruir. Y cuando no oigo otra voz, solo puedo oír la de mi cabeza. Y cuando oigo otra voz, la de otra persona, en ese momento preferiría quedarme sordo. Yo me canso de fingir ser quien no soy, y cuando soy yo mismo, asusto. Pero también soy capaz de encantar. Y no encuentro a casi nadie que merezca descubrir las dos cosas. Casi nadie puede ver mis cicatrices si sé que no vale la pena contar sus historias. A casi nadie puedo decirles mis puntos de vista sin eufemismos. Y a casi nadie puedo mostrarle mi parte blanda, no enseñaría mi parte vulnerable sin antes asegurarme de que no vas a quebrarla. Sin antes asegurarme de que sabrás valorarla. Así mismo, no cualquiera tiene suficientes virtudes y/o demonios maravillosos que hagan ver sus defectos algo sin importancia. No he aprendido a quererme sin odiarme. Pero claro que llegué a descubrir que a veces los demonios logran crear cosas magníficas. Y lo magnífico no tiene que ser hermoso, simplemente basta con que sea increíble, y todo lo increíble llena la vida de las personas, todo lo que te mueve, todo lo que te hace sentir viva. Y dicen que para valorar algo tienes que perderlo. Por eso aprendo a valorar mi propia compañía, cuando descubro que es difícil encontrar a alguien mejor que el silencio. Yo valoro a las personas que son mejores que la soledad.
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